Nevado de Mountaincay

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::::: el Acay de los Sentimientos :::::

Autor de Claudio Scassa, el Sábado, 26 de enero de 2013 a la(s) 12:43
   
HISTORIA

Es abril, la vida viene complicada hace tiempo, llega la Expedición al Nevado de Acay con amigos, y estoy muy complicado, hace meses venimos luchando con una enfermedad de mi viejo, el la está luchando, repetidas operaciones, larguísimas internaciones, idas y vueltas por sanatorios, todo muy complicado, me quiero bajar de la expedición, no me encuentro en condiciones de ir, pero a pedido de mi hermana, que me pide que vaya, que a mi viejo no le gustaría enterarse que la suspendí por él, bueno, allá voy…

por Claudio Scassa
Capítulo 1 - Pura vida (ver +)

Llegamos a Salta, surgen más problemas, se nos rompe la camioneta y estamos varados 2 días a 3000 metros sin poder aclimatar, llega el día de cumbre, jamás me pude concentrar, no lo estoy disfrutando, todo mal, me pesan las piernas a 5 mil, y la cabeza también, en algún momento subiendo una rampa de hielo, me pasa una imagen de mi viejo por la cabeza, me debilito y en lo único que pienso es en bajar a llamarlo por teléfono, a ver como seguía, le comunico al grupo que me bajo, les doy un abrazo y con un nudo en la garganta, mezcla de angustia, impotencia, tristeza, rabia u orgullo vencido, finaliza mi expedición, me bajo…

- Es noviembre, la vida en unos meses puede cambiar mucho, y muchísimo también, así como el frio da paso al calor, como la primavera florece y da paso al verano, como las flores relucientes también se marchitan, así como en unos meses se gesta una persona nueva, la vida es un constante movimiento, un constante cambio, somos energía en permanente transformación, materia que cambia, y no deja de cambiar, vamos y venimos, energía en constante proceso, en 7 meses la vida cambia mucho y muchísimo también.

- Mi viejo la luchó como nadie, y hoy esta curado, tratando de volver a la normalidad, es un luchador de la vida y le gano al cáncer tal cual guerrero, le gano por Nock out!

- Estoy motivado, entrenando a full todos los días, disfrutando este momento.

- Un domingo nos juntamos con mi amigo -hermano Nesti y con un abrir y cerrar de ojos planeamos nuestra revancha, sin darnos cuenta en un par de semanas estamos viajando nuevamente a Salta, vamos por nuestro cerro. Nuevamente se suma Calitos, Gonzi, y Antonella, quien nos acompañará hasta los campamentos base, allá en el norte se nos unen nuestros amigos tucumanos: Marcelo, Hernán y Claudio. En esta oportunidad se nos suma Diego, un amigo escalador que conocí por ahí, por la vida, en algunas montañas que coincidimos, y el destino y la Pacha nos ha vuelto a juntar ¡Un gran equipo! Como diría un amigo! Que equipo Papá!

Diego era el nuevo en el grupo, y en unos días me tira una buena conclusión del grupo: Ustedes se llevan todos muy bien! Sabes por que? Porque están todos locos! Cada uno tiene su locura, y todos unidos funcionan del carajo ¡!

Capítulo 2 - Los 9 locos (ver +)

El loco Merhing(“Nesti” Nestor Merhing): Un loco lindo, mi amigo, amigo de la vida, hermano del alma, aventurero de corazón, montanista, buceador, viajero, soñador, luchador de artes marciales, terco, tenaz, un gran tipo de perfil humilde y bajo, a pesar de los logros obtenidos alrededor de sus viajes.

El loco Makalu (Gonzi Noste): Otro loco, amigo querido, al cual enloquecí hace poco, y lo metí a lleno en el mundo de las alturas, loco del entrenamiento, loco del orden, metódico, inquieto, todo lo tiene pensado y planeado, tenaz, condición física y psicológica privilegiada, frio cuando hay que ser frio, temperamental, cuando las circunstancias lo ameritan, cabeza y mente durísima, laburador, entrega y voluntad en pos del grupo.

El loco Carli (Carlos CApello): Tipazo, callado, humilde, luchador de artes marciales, aventurero, sencillo, humilde, terco en sus objetivos, durísimo de cabeza y de corazón, un tipo de esos que da gusto compartir momentos y tenerlo de amigo.

El Loco Hernan(Hernan Augusto Parajon): Otro tipazo Tucumano, loco de la medicina de montaña, y de la cocina de montaña, de la logística, de la estadística, de los cálculos, del estudio y estrategia, del entrenamiento, metódico, tenaz, líder por naturaleza, una cabeza y un físico privilegiado en la altura.

El loco Marcelo (Marcelo Soria): Otro tipazo Tucumano, tranquilo, observador, humilde en sus logros, un tipo que te inspira tranquilidad tenerlo en la expedición, siempre cerrando la retaguardia, apoyando al que viene mal o cansado, tipo que da seguridad, me transmite la misma tranquilidad a cero o a seis mil metros de altura,

El loco Claudito (Claudio Reverberi): Otro tipazo Tucumano. Personaje entrañable, tenaz, duro y durísimo de mente y físicamente un estado envidiable. Un loco lindo, personaje salido de las historietas, que a veces te dan ganas de llevártelo a tu casa y otras de matarlo a piquetazos por lo terco. Anda mil puntos en la montaña, haciendo exactamente todo lo contrario para andar mil puntos! Un tipo privilegiado… como muy pocos...

El loco Diego (Diego Paolini) un tipazo que se unió al grupo, perfil bajo, escalador, montañista, excelente tipo, al que con 5 o 6 días uno conoce y se transforma en un amigo para toda la vida.

La loca Anto (Antonela Martina): Personaje como pocos, carismática, siempre sonriente, de buen humor, hasta en las peores situaciones, va a la montaña, al igual modo que ir al shopping, sin distinciones, ella nos va a acompañar hasta el campamento base.

Me olvidaba… El Loco Caio (Claudio Scassa) pero bueno, yo no me voy a describir, dejare este espacio en blanco para que me describan los demás…

- Estamos camino a Tucumán, allá se nos une Hernán, y luego en Santa Rosa de Tastil se acoplarán los últimos 2 integrantes Claudio y Marcelo.

- La llegada a Santa rosa se hace esperar… kilómetros y kilómetros de paisajes engalanan nuestras pupilas, montañas, casrios, vicuñas, llamas, pequeños niños jugando con retazos de juguetes, ríos, puentes, todo lo tiene el norte, todos los paisajes, colores y sentimientos.

- En Santa Rosa de Tastil, un pequeño poblado de casitas de adobe, humildes, bellas, pintadas al duro paisaje de la Puna, nos recibe Ofelia en su casa, es una gran mujer, diminuta, frágil, la calidez y humildad le brota por los poros, , y su cara esculpida por la dureza y hostilidad del clima, muestra los años vividos en el corazón del norte y la dureza de este lugar. Es como nuestra mamá allá, tiene un gran corazón, nos da su hogar, sus conocimientos y su cuidado, nos reta, rezonga, cuida que descansemos y que durmamos bien, nos reta si no nos alimentamos y nos hace cara fea como a niños, si no nos bañamos.

Capítulo 3 - Despegamos a la Montaña (ver +)

Cargamos todo en el defender, nuestro querido defender! Nos vamos, nos despedimos de Ofelia, nos da sus concejos, y su energía, y nos pide que nos cuidemos, nos vamos a 4000 msnm al Campamento 1. Establecemos el campamento y subimos un poco mas en la camioneta luego, para además salir a caminar ganando mas altura para aclimatar, la subida fue muy dura y le ha pasado factura a dos integrantes del grupo, Antonella esta muy descompuesta, y con dolores de cabeza, y a Carli se le subió la presión, y tiene fuertísimos dolores de cabeza, debido al mal estado de ellos, y para que no pasen una mala noche, y no arriesgar a que empeore la situación, a media tarde decidimos bajar nuevamente a santa Rosa de Tastil.

Ante la sorpresa de Ofelia, quien nos alberga nuevamente llegamos, y ya están nuestros amigos Claudio y Marcelo, con quienes nos fundimos en un fuerte abrazo, mientras damos parte de la situación.

Capítulo 4 - Las ofrendas de los Apus (ver +)

Los chicos se han repuesto, han descansado y un nuevo día nos espera, con las esperanzas renovadas, el cielo incita a soñar despierto, el clima es una perfección, llegamos otra vez a 4000 metros, armamos campamento, aclimatamos, y pasamos un gran día, de esos inolvidables entre charlas, anécdotas, risas, recuerdos, y mil y una veces volviendo a hablar de sueños y proyectos, siempre volviendo a la montaña, a viejas y futuras expediciones, siempre soñando, y volviendo a soñar con futuras cumbres. El día fue mágico, a pesar de las ráfagas de viento, y el atardecer no da paso al costado, el horizonte se tiñe de colores naranjas y rojizos, ante la embobada mirada de nosotros, el sol se va poniendo en el horizonte. Somos privilegiados, estamos en el lugar que queremos estar, donde lo soñamos, donde luchamos por llegar, y los Apus del Acay nos ofrendan semejante perfección, imponente, todo es imponente y mágico.

Ya la noche gano la jugada, me acuesto, repaso todo mi equipo y repaso todo en mi mente, tengo todo lo necesario y me siento muy fuerte, se que es mi montaña, mi cumbre, mis sentimientos, me lo merezco, estoy feliz, muy feliz por lo que viene, todo es perfección, luche por esta revancha, y aquí estoy.

Doy mil vueltas en mi bolsa de dormir, pero la ansiedad por salir a caminar no me dejan descansar, quiero salir ya a ponerme cara a cara con la montaña, medir en cantida de metros mi propio ego, pedir permiso a la Pacha y a los Apus del Acay , y disfrutar de cada paso, de cada metro, cada ráfaga, cada latido, cada respiración forzada, sueño hace 7 meses con dar mis últimos pasos y ver esa cruz en la cumbre.

foto de Claudio Scassa

Capítulo 5 - Mi equipo no es solo mi equipo (ver +)

Son las 4 am, suena la alarma, ya es la hora, me voy poniendo mi equipo, donde cada parte es importante, me voy vistiendo, repaso una a una las prendas, casi todas están gastadas, empapadas de amigos, recuerdos y sentimientos. Hace muchísimo frio afuera, así lentamente salgo de la bolsa de dormir, que es la bolsa de mi mejor amigo, Nachito, aquel con el que empezamos años atrás a transitar y a soñar, con este fabuloso mundo de la pasión por los Andes, y este, mi amigo, es el que extraño en cada cumbre, me pongo un par de medias algo erosionado y gastadas en el talon y los dedos por tantas batallas, pero mientras pueda las uso, ya que son otro regalo del Nacho, mi cubre pantalón negro, regalo de Laureano, remendado con cinta verde en varios lugares, las que tapan agujeros que me dejaron de recuerdo una rodada montaña abajo en el Cerro Vallecitos y algun que otro chuzaso de los crampones, con las las polainas que siempre me hacen renegar tenemos una relación amor-odio, siempre reniego con ellas, pero son mis polainas, las que siempre uso, y les tengo afecto, no las cambio por ninguna otra, los borcegos nuevitos, que tan bien me protegen los pies, un regalo de mi amigo makalu, mi querida campera amarilla, la cual para todos es naranja, pero soy cabeza dura y para mi es mi campera amarilla, compañera de muchas cumbres y temporales, debajo de mis mitones, y por pura cávala, ya que no abrigan me pongo unos guantes a los que le faltan los dedos, mejor dicho están carcomidos por los años y las polillas, regalo de mi amiga Gabi,mis viejos crampones charlet moser comprados muy baratos años atràs en climbers, mi tienda preferida en mendoza, baratos, casi regalados, ya que estaban como recien traidos de la guerra, usados, desgastados, e estado terminal, pero los he arreglado y son quienes protegen mi vida de cualquier caida, hoy quedan en la carpa, ya que no hay nieve dura, mi buff naranja, otra de mis pertenencias que me acompañan siempre, y por ultimo me pongo a modo de collar un cordón naranja que siempre uso en mis expediciones, un regalo de mi hija que me hizo hace muchos años, cuando era chica, para protegerme en Aconcagua y llevarla en cada ascenso, por ultimo preparo mi mochila, en la cual corroboro que en su cabezal interno este un rosario que usaba mi viejo y me lo obsequio, el que llevo siempre desde ese día cobijándolo entre guantes, y gorros en mi mochila desteñida por el tiempo, con varios parches, cintas que la remiendan por todos lados, y una cinta roja colgando que me traje de trofeo de alguna cumbre, esa mochila que me acompaña desde el primer día, cargada de historias, paisajes, momentos buenos, y también de los duros, amigos, lugares, cumbres, anécdotas, incertidumbres, y cargada principalmente con sueños.

- Siempre en estas ocasiones el día de cumbre es el mas duro de la expedición, en el que se siente el frio, la altura pesa, y todas esas horas estas como desprotegido, hasta volver a la seguridad del campo base. Siempre es el día mas duro para el físico, para la cabeza, y para el espíritu.

Capítulo 6 : Cara a cara con el Acay (ver +)

Salgo de la tienda, la noche es asombrosamente bella, las estrellas alumbran el campamento, el viento que ayer amenazaba, hoy es calma, la pacha ha escuchado nuestras plegarias, y hoy nos está guiñando un ojo, dándonos un pequeño permiso.

Desayunamos, partimos. Con los primeros rayos de sol, tratando de entibiar nuestros dedos, duros por el frio, comenzamos a dar nuestros primeros pasos, así luego tomamos la primera rampa, sin sobresaltos, veo al equipo muy firme y concentrado hora tras hora.

Iniciamos ahora la segunda rampa, la mas dura, aquella que desemboca cerca de la cumbre, paso a paso la vamos subiendo, tranquilos, concentrados, nadie habla, pero aquí si se siente el viento, a medida que van pasando los metros, la altura y la falta de oxigeno comienzan a castigar, y a debilitar uno a uno a los integrantes del grupo.

Voy a mitad de rampa, y me invaden sentimientos, risas y llantos, voy muy bien, sin esforzarme, hoy es un gran día, muchos sentimientos mesclados, mucha felicidad contenida, dejo caer un par de lagrimas detrás de mis anteojos, me vuelvo a concentrar y sigo pensando en cada paso, un paso, descanso, otro paso, y de nuevo toda la energía en el próximo paso.

La altura se esta sintiendo, y el cansancio por el gran esfuerzo esta latente, a cada metro ganado el grupo se va debilitando, y cada paso se transforma en una verdadera batalla.

Es el momento de caminar con la cabeza, de dejar todo lo extra, de dejar que el espíritu y el alma te empujen, de concentrarse en el siguiente paso.

Es el momento en el cual las anécdotas y risas se las llevan las ráfagas, lejos, muy lejos, y donde los sentidos toman otra dimensión, otro tinte, otro color, otra velocidad, lento, todo paso torpemente lento, miradas, solo miradas, como si fuera el único sentido que comunica a esta altura. Miradas, solo miradas, unas miradas distintas, extraviadas, sin tintes, ni rasgos, perdidas, que observan a lo lejos, miran más allá de lo visible. Miradas, solo miradas.

Es el momento donde sentis que respiras, porque respirar cuesta, porque respirar duele, y todo fluye lento, muy lento, y la vida pasa por tu cabeza, en otra dimensión, donde me veo dándole un gran beso a mi hija, o caminando con mi viejo, o abrazando a mi vieja, en estos momentos sus sentimientos me empujan y hacen que de el próximo paso en este instante, ese próximo, el que cuesta, el próximo, ese que soñé!

Saliendo de la rampa me encuentro muy bien, estoy feliz, estoy fuerte, es mi cerro, es mi día. De a ratos pienso en estos últimos tiempos, y la dureza con la que la vida nos sacudió, y también pienso en como todo fluye, todo cambia, y disfruto de este, mi momento.

Capítulo 7: El Acay pasa factura (ver +)

Delante de mí viene Hernán, entero, marcando el paso al grupo, lo sigue Claudito que viene excelente, miro para atrás y no veo el mismo panorama, la altura está castigando a mis amigos, y eso me alerta…

Lo veo a Makalu y lo veo como nunca lo vi, con la mirada a o lejos, la respiración agitada, necesitando descansar a cada movimiento y costándole hacer cada paso, lo chequeo haciéndole preguntas, a las que sin mirarme me responde moviendo la cabeza, no queriendo gastar energía extra, ni siquiera para dar una palabra.

Diego como estas? Me pide un descanso, lo veo agotadísimo, al limite de sus fuerzas, le pido que se evalué, que guarde algo de energía para poder regresar, que lo mas importante es regresar, regresar a casa, regresar sanos, hay que volver loco, guárdate algo para volver, pensalo, a lo que contesta… quédate tranquilo, dame 2 minutos para dormir, pero no me saques la vista de encima, mírame, porque me siento muy raro, seguido a esto se sienta, cierra los ojos, a los 3 o 4 minutos se incorpora y me dice “vamos”.

Veo al Carli muy agotado, pero con su cabeza y su voluntad de hierro, lo veo caminando mal, raro, no se si es cansancio, la altura, o la operación de su rodilla, en verdad creo que todas juntas, le hago un par de preguntas, y me quedo tranquilo de que razona muy bien.

Detrás viene Néstor, también agotadísimo, dándole toda energía en cada paso, pero costándole dar el siguiente, otro cabeza durísima, no se bajaría por nada hoy de este cerro, lo conozco y se que no se bajaría si no fuese con la cumbre hoy, es nuestra revancha, es nuestro cerro, el es un guerrero y se que hoy como sea llega a la cumbre.

Marcelo cerrando el grupo, cruzo miradas con el y solo con ello me basta para saber que viene muy bien, a pesar que una gripe lo dejo sin entrenar por un tiempo, viene cerrando, observando, y cuidando uno a uno los movimientos del grupo.

A todo esto, estamos saliendo de la rampa, lo que me da un alivio, ya es muy probable que estos 8 guerreros concluyan su lucha, estos 8 amigos, estos 8 humildes montanistas, estos 8 cabeza duras, estos 8 buscadores de aventuras, estos 8 locos rematadamente cuerdos.

Esta ultima media hora el ritmo se torna muy lento, voy dando emocionado mis últimos pasos, otra vez imágenes, sensaciones, momentos, otra vez veo a mi viejo luchando como un titán, lo veo feliz, muy feliz, veo a mi vieja laburando a su lado y cuidándolo, veo a mi Tata esperándome y esperando ese momento mágico de tirarnos en mi viejo sillón y en complicidad apoyar los pies en la pared para descansar, en estos momentos están aquí conmigo, los llevo en el lugar mas calentito dentro de mi mochila de sueños.

foto de Claudio Scassa

Capítulo 8 - la Cumbre de los Sentimientos (ver +)

Voy llegando lentamente a la cumbre, levanto la vista y a lo lejos observo a Hernán al lado de la cruz, levantándome sus brazos, con los puños apretados, mirándome y compartiendo esta victoria, como diciendo nuestra lucha termino, es nuestro Acay.

Llego a la cumbre, aquellas que generalmente abordo en silencio, con la cabeza gacha, como pidiendo permiso, como no queriendo hacer ruidos para despertar a los dioses, pero hoy no, esta vez es distinto, hoy llego eufórico, gritando, gritando fuerte mientras aprieto los puños, gritando una alegría contenida, saltando eufóricamente, gritando muy fuerte como queriendo que mis seres queridos me escuchen a 1400 kilómetros de casa, grito si, grito desconsoladamente mientras el viento me vuela algunas lagrimas. Uno a uno van llegando y les doy a cada uno un fuerte, sentido y merecido abrazo, luego me relajo, me escondo tras unas piedras para que el viento no me castigue tanto, callado, sin decir nada, me aflojo, y me convierto en un espectador. Ahora soy un espectador de momentos, de abrazos, risas, emociones, y mas abrazos, cada uno tiene su cumbre, por la que luchó pagando un precio muy caro.

En este momento de felicidad, me aflojo, me relajo y pienso…la pucha hermano, que la vida puede cambiar en 7 meses. La pucha hermano hay vivirla!

A ustedes viejos, y a la luz de mis ojos, mi tata Agus, a mis queridos hermanos y sobrinos, por todos los momentos quitados y donados a mis montañas.

foto de Claudio Scassa

Caio
Relato del Nevado de Acay 5950 msnm – Puna Salteña

 

 

Argentina

 

::::: Lugar :::::

Provincia de Salta.

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::::: Fuentes de información :::::

Claudio Scassa | Edición: Daniel O. Savorgnano



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